¿DÓNDE ESTÁN LOS DISEÑADORES MEXICANOS CUANDO SALIMOS DE MÉXICO?

Se dicen muchas cosas sobre la moda mexicana, pero la más sonada es que no es apreciada.

La realidad es que la mayoría solo ve lo que quiere ver y opina sin estar informado.

¿Pero, qué tan real es la tragedia de la moda mexicana?

¿Estamos llegando a los estándares globales de calidad? es verdad que el gobierno y sus políticas de exportación e importación no son muy favorables. Y ni se diga del arancel en los textiles, seguimos sin TLC con china y tampoco tenemos mucha variedad de instituciones especializadas en industria textil, diseño de moda, ni muchas leyes que regulen esta situación.

La lista podría seguir y seguir, sin embargo, también hay que reconocer lo bueno, escuelas como CENTRO y CEDIM que llegan a imponer un nuevo sistema educativo que rompe lo tradicional y nos muestra como la educación creativa es igual de importante que las finanzas y la ingeniería.

Plataformas como DMX32 que impulsan el talento mexicano en los estados de la república y bueno, existe una lista interminable de gente talentosa haciendo crecer la industria día a día. Pero este no es un artículo sobre lo bueno de la moda mexicana, es un artículo sobre la realidad que vivimos los mexicanos en una industria que vive justificando la falta de calidad en las prendas, maquila o con la ubicación del país.

Hablaré desde mi perspectiva.

Primero, quiero dejar un punto muy claro, en la moda no deben existir los malinchismos, no pasa nada si volteamos a ver figuras internacionales como ejemplo. La alta costura, las editoriales de moda y el glamour de ésta misma no nacieron en nuestro país. La realidad es que la industria de la moda no es el oro mexicano y no tiene nada de malo idolatrar extranjeros que son expertos en la industria, pero también hay que tener cuidado por que hay una línea muy delgada entre buscar inspiración y plagio. 

Es verdad, en México se tiene de todo desde fast fashion hasta marcas de lujo que pertenecen a LVMH o Kering Group y los consumidores recurren a estas opciones con más frecuencia, pero ésta no es la razón de la obvia falta de demanda nacional e internacional al diseño mexicano. La realidad es que el mexicano seguirá comprando en Target, Bloomingdales, Top Shop, Zara, Gucci y en Dolce, porque somos una industria y país globalizado. Si realmente queremos crecer dentro de ésta debemos dejar de victimizarnos y poner más atención. 

Yo te pregunto diseñador, creativo, emprendedor…

¿Qué tanto sabes de la parte de negocios en la industria de la moda?

¿Conoces tus márgenes adecuados?

¿Sabes quién está detrás de la dirección creativa de las marcas que sobresalen internacionalmente?

¿Qué inspira a estos directores creativos? ¿Cual es su historia?

Sabías que los directores creativos de las casas de moda más importantes vienen de backgrounds muy parecidos al tuyo y al mío, tampoco son dueños de la marca que dirigen, ellos toman una identidad de marca y le aportan su esencia.

El secreto del éxito viene de la mano con la creatividad, el talento, la originalidad y una excelente producción en tus diseños, ah sí y calidad, sin esa no se llega a ningún lado. Por otro lado, los contactos y el timing son fundamentales para poder trascender, pero no te confundas, también para conocer al amor de tu vida.

Como digo, todo esto te lleva al camino de la oferta y la demanda, pero la realidad es que hay muchos otros factores que sin ellos es imposible llegar al resultado. Éstos son todos aquellos que tienen que ver con negocios e identidad de marca. La realidad es que es un trabajo altamente competitivo y complicado, debes aprender a comercializar tus productos para poder vender-vender-vender. No hay de otra. El arte es muy bonito, pero si tu ropa no se la quiere poner nadie tampoco llegará un curador de una galería a decirte que la va a colgar en un museo#sorrynotsorry. Llegarle al ojo a un buyer no es tan complicado, pero llegarle a los números es donde la cosa se pone divertida.

Toby Meadows, autor del BestSeller How to set up and build a fashion label y Sanjeev Davisdon Consultor de Marketing y lifestyle brands, también profesor de UAL,  fueron dos grandes maestros que tuve, y durante un taller nos dieron el siguiente consejo, “mucho branding sin un gran producto solo tienes aire en tus manos, pero un gran producto sin el branding adecuado tienes una máquina sin pilas”.

La industria de la moda es bastante complicada, pero te juro, no tanto. Ya existen humanos que logran tener aparadores (o websites) en todo el mundo, no hay nada sobrehumano en poder lograrlo.

Un gran ejemplo que en particular me encanta y tuve la oportunidad de conocerlo personalmente en Fashion Asia, un congreso de moda en Hong Kong, es Han Chong, director creativo y fundador de Self Portrait. Él pertenece a la nueva ola de diseñadores contemporáneos, nació en Penong, Malasya (país tercermundista) y estudió en Central Saint Martins, en Inglaterra (país primer mundista), disculpen mis aclaraciones, pero son importantes para quien las quiera entender.

En esta conferencia Mr. Self Portrait nos habló de su experiencia como diseñador y dejó muy claro que lo más importante en sus colecciones es el fitting perfecto y algo que siempre va a tomar en cuenta es el valor comercial de sus prendas, ya que es fundamental que las mujeres se identifiquen día a día y puedan portar la marca como un estilo de vida y no sólo en ocasiones especiales. 

El crecimiento de Chong es inminente y está vigilado por Polly King and Co. La agencia comercializadora responsable de su éxito internacional, basically su hada madrina. Me encanta ponerlo de ejemplo porque sus vestidos son tan perfectos que ahora los vemos en todos lados como una tendencia cuando para Self Portrait es una cultura.

Aquí la pregunta es: ¿Tienes una cultura en tu marca? 

Querido diseñador, no te lo tomes personal, es mi opinión como consultora en la industria de la moda, como consumidora y como creyente de que los mexicanos podemos vender volumen y calidad como cualquier otra marca que ves en el mall gringo de tu preferencia.

Creo que los mexicanos tenemos muchísimo que aportar, solo hace falta que comencemos a innovar y a no tener miedo de compararnos con los grandes.

Pero compararnos, no copiarnos…

Janis.